Si bien los costos directos de los conflictos en el lugar de trabajo son tangibles y mensurables, los costos indirectos pueden ser igualmente perjudiciales para el éxito de una organización.
Uno de los costos indirectos más importantes es el impacto en la moral y la productividad de los empleados.
Cuando surgen conflictos dentro de un equipo o departamento, se crea un ambiente de trabajo tóxico que puede conducir a una disminución del compromiso y la motivación de los colaboradores. Los empleados que están constantemente envueltos en conflictos pueden desvincularse de su trabajo, lo que lleva a una disminución de los niveles de productividad.
Parte sustancial de las dificultades organizacionales se derivan de la incapacidad de los seres humanos para auto conocernos, sentirnos y comunicarnos dentro de los parámetros de la auto valoración, el respeto, la empatía, la aceptación incondicional positiva de las circunstancias y del otro o semejante, la congruencia, el uso adecuado del lenguaje escrito, verbal y no verbal, la habilidad para escuchar, descifrar y responder los mensajes recibidos, y la disposición energética, emocional, intelectual y física para la tolerancia, y la solución de las diferencias y conflictos.




































































































































