No es sensato calificar como equipo a todo grupo de personas que asiste con regularidad y se reúne en el trabajo. Generalmente, los miembros de estos grupos, aunque escuchan y opinan, no asumen la responsabilidad de los resultados del conjunto afectado por sus decisiones y, por tanto, no pueden considerarse equipos.
Un equipo requiere un producto de trabajo colectivo de cuya consecución todos sus miembros son responsables. Dicho producto colectivo es el resultado de unir las aportaciones de todos sus miembros, que trabajan conjuntamente para alcanzar un objetivo común. Este es el caso, por ejemplo, los departamentos por definición de las empresas, como marketing, finanzas, logística, los equipos de proyectos o, los que se ocupan del desarrollo de un nuevo producto.
En el fenómeno de la aparición de un equipo, la búsqueda y selección de sus miembros se convierte en un factor que, aun no siendo definitivo, sí es importante. Un buen líder prevé eso y procura rodearse de personas auténticas, con una composición adecuada de aptitudes técnicas, capacidad de toma de decisiones y habilidades de trato interpersonal para conseguir cumplir con los objetivos de la tarea.
En la economía globalizada de hoy saturada de poder económico, tecnológico y político, no hay espacio para los fracasos, conflictos, intentos fallidos y pérdidas estratégicas. Competimos en todos los niveles imaginables y, en cada categoria de los procesos económicos, del marketing y la sociedad de consumo.
La gran mayoría de empresarios, procuran dejar atras a la competencia con estrategias orientadas a sus productos, servicios, alcances, tecnología, costos y logística entre otros factores.
Desde los arbores del siglo XX, con la teoría clásica de administración de Taylor y Fayol, con mucha frecuencia se omiten o no se da la suficiente atención a un aspecto capital del desarrollo empresarial: “el humano”.
¿Cómo convertir el conocimiento y la exploración de la condición humana en un factor comparativo, competitivo, definitivo y definitorio en la la carrera desenfrenada por estar en los puestos de adelante de la competencia del mercado?
Encontrar un estilo, una filosofía, una manera de buscar, seleccionar, capacitar, entrenar y dirigir un “equipo de personas” es indispensable para una empresa que desea llegar a los límites de su productividad, impacto social y rentabilidad.
Una tragedia latente del mundo empresarial es tener la disposición y la capacidad de aportar innovación, tecnología, nuevos productos, nuevas aplicaciones al mercado, pero sufrir a diario por la incapacidad de sus líderes para activar y desarrollar sus equipos de trabajo. Lo que ganan con la tecnología y el desarrollo, lo pierden en conflictos, desperdicios, alta rotación del personal, y la ausencia de un modelo práctico y sustentable de dirección, y control de recurso capital. equipos.


























